Recordado por culpa de la hija

8 de Julio del 2009 | 1 comentario | Niños, Normas sociales, Pifias |

Hace dos días fuimos a cenar a un restaurante al que ocasionalmente vamos cuando queremos comer algo relativamente bien hecho a un precio razonable. Por ser un lugar con una clientela grande y que pasa prácticamente lleno a todas horas, me sorprendió que la recepcionista nos reconociera y dijera que la mesa que más nos gusta estaría pronto disponible.

A mi esposa también le pareció raro y aunque por un momento pensamos que podrían habernos recordado por ser una familia mixta, lo descartamos pues en ese establecimiento están acostumbrados a ver extranjeros y sus familias japonesas. Luego, al regresar a la casa, nos cayó la peseta que la anfitriona se acordaba de nosotros porque por culpa de nuestra hija una vez se le cayó la máquina que registra los pagos por tarjeta de crédito.

Es una regla universal que los niños pequeños tienen una enorme capacidad para hacer comentarios inoportunos en el peor de los momentos. Mi vástago no es la excepción. Hace no mucho tiempo se las ingenió para crear una de esas situaciones que en cualquier sociedad ponen a todo el mundo incómodo, pero aún más en Japón, en donde la discreción es muy importante.

En este país no es raro que las tiendas y los restaurantes tengan baños unisex. El restaurante de este relato es uno de esos lugares. La última vez que habíamos visitado, hace ya varios meses, mi hija necesitó que la acompañara al baño. Luego de hacer sus necesidades pasamos a que se lavara las manos en el lavatorio que está afuera del baño. Mientras estábamos en eso, oímos cerrarse la puerta corrediza del baño. Mi hija me preguntó si sabía quien había entrado. Yo le respondí que eso no era importante. Ella insistió en que quería saber. Yo le dije que no sabía mientras le terminaba de lavarle y secarle las manos.

Cuando empezamos a caminar para regresar a la mesa, tan pronto estuvo al lado de la puerta del baño mi hija la abrió de par en par y a todo galillo anunció: “papá vea, ¡ese señor está orinando! Yo cerré la puerta inmediatamente y me di cuenta que si bien el ocupante le había puesto llave, no tuvo el cuidado de que el llavín enganchara bien. Estaba empezando a decirle que eso no se hacía, pero antes de poder agarrarle la mano mi hija se devolvió, abrió nuevamente la puerta y otra vez a todo galillo hizo una nueva observación: “¡tiene una pipí chiquitilla!” (おちんちんが小っちゃい! –literalmente: su honorable pene es diminuto!). Le tomé la mano firmemente y apresuradamente me devolví al recinto donde estábamos por comer.

Si bien yo soy un comedor lento, ese día mastiqué aún más despacio de lo normal y hasta pedí postre y café para no toparme al pobre tipo. Pero la ley de Murphy nunca falla. Cuando terminamos de comer nos dirigimos a la caja para pagar. Había una corta fila y ¿quién más podría aparecer detrás mío? Me disculpé discretamente del señor y éste sonrientemente me dijo que no había problema. Su esposa le preguntó si mi hija era la niña que lo vio en el baño y nada más le ofreció un cumplido a la enana. Yo creí que me había preocupado por nada, pero estaba totalmente equivocado…

Mientras esperábamos para pagar, mi hija empezó a decirme que el tipo que estaba detrás mío en la fila era el señor del baño. No le presté atención. Pero ella insistió en que era el señor del pene diminuto. Ya molesto y justo cuando le había entregado mi tarjeta de crédito a la cajera le dije a mi hija que esas cosas no se dicen. Ella me miró con cara de desconcierto y me increpó: “usted me ha dicho que uno no debe decir mentiras, yo no estoy mintiendo, yo lo vi, la tiene chiquitilla. Como la de mis compañeros en el kínder”. Ahí ya no supe que decir y preferí enfocarme en pagar, pero a la cajera se le cayó mi tarjeta, luego se los dedos se le hicieron un nudo y terminó por botar la máquina. Mientras se disculpaba por su torpeza era obvio que ella no sabía hacia donde dirigir la mirada. Cuando por fin pude pagar, preferí no volver a la pobre víctima de los comentarios de la niña, pues ya no había excusa que valiera.

Luego de ese incidente guardamos la distancia de ese restaurante por varios meses, pero tal parece que no nos han olvidado.

Bookmark and Share

 




Comentarios recientes


Nippon Tico


Misceláneo


Derechos de autor